En estos días, circunstancias cercanas a mi me han puesto a reflexionar con respecto al perdón, a ese acto en el que uno sana las heridas para seguir adelante libre de rencores.
Al navegar por la red, encuentras muchas páginas en los que se habla del perdón cómo un acto de humildad y suprema madurez; mayoritariamente se trata de sitios cristianos (entendiendo cómo cristiano a toda aquella religión que tiene cómo figura o deidad principal a Jesús el Cristo); todos ellos tomando las "enseñanzas" de los evangelios hablan del perdón cómo el más puro de los actos.
Sin embargo y más allá de el acto de "bondad" que puede ser el otorgamiento del perdón hay un trasfondo psicológico que nos ayuda a llevar una vida más plena después de perdonar a quienes nos han hecho daño.
Pero, el perdón no es un acto de apariencia; no basta con decir "te o los perdono"; se trata de establecer una relación diferente con quienes te hirieron haciendo que el dolor que te infringieron ya no cause daño. No se trata de permitir injusticias o impunidades, se trata simplemente de no permitir que quien te daño en el pasado siga lastimándote más.
Eso a final de cuentas es el perdón, es un acto en el que uno busca superar el pasado sin olvidar el daño, sin dejarlo impune pero permitiéndose a uno mismo que eso que le hicieron se quede en el pasado y ya no lastime más.
Todos en está vida hemos causado penas a quienes nos rodean ya sea de manera consiente o inconsciente; a quienes de una u otra manera pude haber lastimado espero puedan perdonarme y a quienes lastimaré en el futuro les deseo también tengan la capacidad de otorgarme su perdón.
La vida sigue su marcha y no debemos permitir que el odio, rencor y/o coraje nos envenenen el alma; allá ellos, ya será Dios, la Vida o la Justicia quien se encargue de hacerlos pagar sus culpas.
Al navegar por la red, encuentras muchas páginas en los que se habla del perdón cómo un acto de humildad y suprema madurez; mayoritariamente se trata de sitios cristianos (entendiendo cómo cristiano a toda aquella religión que tiene cómo figura o deidad principal a Jesús el Cristo); todos ellos tomando las "enseñanzas" de los evangelios hablan del perdón cómo el más puro de los actos.
Sin embargo y más allá de el acto de "bondad" que puede ser el otorgamiento del perdón hay un trasfondo psicológico que nos ayuda a llevar una vida más plena después de perdonar a quienes nos han hecho daño.
Pero, el perdón no es un acto de apariencia; no basta con decir "te o los perdono"; se trata de establecer una relación diferente con quienes te hirieron haciendo que el dolor que te infringieron ya no cause daño. No se trata de permitir injusticias o impunidades, se trata simplemente de no permitir que quien te daño en el pasado siga lastimándote más.
Eso a final de cuentas es el perdón, es un acto en el que uno busca superar el pasado sin olvidar el daño, sin dejarlo impune pero permitiéndose a uno mismo que eso que le hicieron se quede en el pasado y ya no lastime más.
Todos en está vida hemos causado penas a quienes nos rodean ya sea de manera consiente o inconsciente; a quienes de una u otra manera pude haber lastimado espero puedan perdonarme y a quienes lastimaré en el futuro les deseo también tengan la capacidad de otorgarme su perdón.
La vida sigue su marcha y no debemos permitir que el odio, rencor y/o coraje nos envenenen el alma; allá ellos, ya será Dios, la Vida o la Justicia quien se encargue de hacerlos pagar sus culpas.
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